El Gran Soñador se atusó su barba (siempre es sabido que cuando alguien se atusa la barba piensa mejor) y después de meditar durante un momento le dijo al joven que buscase en la Gran Biblioteca de los Sueños, en el Archivo de Listas de Deseos a ver que habían hecho sus predecesores. El joven soñador se encamino hacia allí
Al entrar le preguntó a la bibliotecaria donde estaba el Archivo de Listas de Deseos, y esta le dijo que el archivo estaba vacío, porque ningún soñador había hecho copia de la lista para dejar archivada dado que los deseos son algo que jamás se puede copiar, que cada vez que se formulan son nuevos y diferentes. Nuestro joven amigo se vio sin salida y se sentó abatido. La hermosa bibliotecaria de gafas de pasta se acerco a él. Todos los años ocurre lo mismo, le dijo, y al final todos hacéis lo correcto. Busca en la sección de Elaboración de Listas un libro que te explica como confeccionar la lista de los deseos, es lo que hacen todos los elegidos, y siempre han obtenido buenos resultados.
La luz volvió a los ojos del elegido y fue raudo a la sección que la bibliotecaria le había indicado. Al llegar encontró montones de libros de cómo elaborar listas: listas de regalos, listas de precios, listas de la compra, listas de objetivos vitales... y al final, medio oculto entre unos tomos enormes de listas de nombres propios para mejillones cebra encontró un pequeño libro que indicaba como elaborar una lista de deseos para el Hada del Año Nuevo. Nuestro amigo lo abrió ansioso y leyó atentamente.
“Si tienes que elaborar la lista de deseos a pedir al Hada del Año Nuevo, utiliza la siguiente fórmula y sigue las instrucciones. Lo primero que hay que hacer es revisar como te ha ido el año que acaba, coger todo lo bueno que te ha pasado y multiplicarlo por dos, luego sumarle las buenas enseñanzas que has obtenido de aquello malo que te ha ocurrido en el año que termina. Añadir buenas intenciones y unas cuantas sonrisas y enviárselo todo al Hada del Año Nuevo dentro de un formulario de ilusión.”
El joven soñador hizo balance de su año y se dió cuenta que había conocido a buenos amigos, había pasado grandes ratos con la gente que lo rodeaba, había encontrado el amor verdadero, tenía salud y trabajo, se había reconciliado con viejos fantasmas y había olvidado antiguos rencores. Lo junto todo y lo multiplicó por dos. Luego echó un vistazo a lo malo que había vivido durante aquel año, y soltó alguna lágrima recordando cosas y gentes, pero se acordó de todo lo que aquellos malos momentos le habían hecho encontrar y ver con claridad y sonrió de nuevo. Cubrió el formulario de ilusión con todo lo que había recopilado y lo envió al Hada del Año Nuevo.
Aquel año, los habitantes del País de los Sueños encontraron en su camino todo lo que necesitaron para cumplir sus deseos y el joven soñador fue feliz porque sus vecinos pudieron cumplir sus sueños
Como el joven soñador, yo también he hecho balance del año que se acaba y he multiplicado por dos todo lo bueno que me ha pasado, le he sumado lo que he encontrado de positivo detrás de los malos momentos vividos, ahora mismo le pongo las buenas intenciones y las sonrisas necesarias y se lo envió en un formulario de ilusión al Hada del Año Nuevo para que os deje en vuestro camino todo lo que necesitéis para que se cumplan vuestros deseos
Un bico y Venturoso 2007





















